¿Hipo fetal? Sí, existe (II)

¿Hipo fetal? Sí, existe (II)

En nuestro post anterior del blog os hablábamos del hipo fetal y de cómo se producían este tipo de movimientos en el vientre de la madre, que notará una serie de notables cambios rítmicos a través de su bebé. Estos movimientos se producen como consecuencia de la maduración y desarrollo del diafragma y los pulmones, que se preparan a partir de la semana 28 para su salida al exterior.

Una vez llegado el momento del parto y la salida del bebé del útero, este pondrá en funcionamiento sus pulmones que, hasta ese momento, no habían  recibido aire pero sí líquido amniótico. Por lo tanto, el diafragma sufrirá estos espasmos como entrenamiento.

La madre podrá diferenciar en todo momento estos movimientos de otros que realice el bebé en su interior, ya que son golpecitos rítmicos y constantes que pueden prolongarse desde los cinco minutos a la media hora. Es más, es normal incluso que el bebé siga teniendo hipo durante las primeras semanas de vida, hasta que sus pulmones y su aparato respiratorio se adapten al nuevo contexto.

No hay nada que la madre pueda hacer para frenar el hipo del bebé pero lo más importante de todo esto es que, aunque en ocasiones pueda resultar molesto para la madre debido a la cantidad de movimiento constante, esto no provoca ningún tipo de problema en el correcto desarrollo del bebé.

Como os decíamos en nuestro post anterior, el hipo fetal es una señal del buen desarrollo y maduración de los órganos de nuestro bebé, por lo tanto no hay motivos para alarmarse. Sin embargo, si resultara incómodo o preocupante, se debe consultar, al igual que todas las dudas de este periodo, con profesionales ginecólogos y equipo médico. Ellos serán los encargados de responder a todas las preguntas y asegurar el bienestar de tu futuro hijo.

 

 

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